T2 Trainspotting

by Paulinha

¿Te acuerdas de ese gran amigo de la secundaria que vos no encuentras desde hace muchos años? Vos te acuerdas de él y sobre cómo aquella presencia con un aura brillante marcó tu juventud: él era más popular que vos, más hermoso que vos, tenía incluso una charla más interesante que la tuya. Y como vos lo amabas y lo envidiabas: vos querías ser él, absorber ese estilo joven y disruptivo que hacía que nadie fuera indiferente a él.

Corta para dos décadas después. Puede ser en aquellos encuentros con los ex-alumnos que todos sabemos que sólo comparecemos para probar que vencemos el acné y ahora trabajamos en esa célebre multinacional y pasamos las vacaciones de verano en alguna isla paradisíaca de nombre exótico e impronunciable - casi tan impronunciable como el nombre de todos aquellos barbitúricos que llenan el cajón al lado de tu cama ya que dormir se vuelve un lujo muy lejano de su cargo de profesional de éxito.

Pero ahí aparece aquel gran amigo. Y no te sorprende descubrir que ahora él no es el más bello, sagaz y divertido rebelde de antes. Él está fuera de forma, un poco calvo, tiene un empleo burocrático y aburrido y, siendo honestos, sus ropas están oliendo a la naftalina. Posiblemente, se ha vuelto un reaccionario y comparte en Facebook vídeos de enaltecimiento de la truculencia gendarmeríca. Pero basta con que te salude de la misma manera que en tus años dorados que vuelves a recordar todo lo que significó para ti.

Ver Trainspotting T2 es como reencontrarse con ese gran amigo.

Tardé casi un año para rendirme a la película porque, como una fan chiquita de las obras del autor Irvine Welsh (si no lo conoces, tenes como misión leer las obras "Trainspotting", "Porno" y "Skagboys" para saber todo lo que te está perdiendo), tuve un poco de miedo de que una nueva representación de la clase de Renton Boy fuera una blasfemia a la sagrada obra de 1997. Yo miré a Trainspotting justamente en la secundaria, en aquella época en que la gente todavía está descubriendo quién es o quién quiere ser. Y la orquesta anárquica de Danny Boyle, específicamente en este largometraje, fue una de las razones por las que descubrí quién quería ser: el "elija la vida" de ellos me hizo elegir la carrera cinematográfica años después. Hasta que llegó el Trainspotting 2. Surgió al principio como hoax, después se confirmó y, ploft!, allí estaba en los cines. Y lo que podría ser un delicioso viaje alucinante y nostálgico vino como una jornada lenta con gusto a resaca, aquel almuerzo de familia de domingo después de un sábado de frenesí regado a sintéticos.

Todo comienza con Mark Renton, más viejo y peludo, teniendo un ataque al corazón. 20 años después de traicionar a sus amigos, regresa a Edimburgo para acercarse con su pasado, pero no esperaba que justamente coincidiera con la huida de Begbie (interpretado por Robert Carlyle).

Por supuesto, no vamos a ser injustos: hoy los artificios de Trainspotting, como los clásicos congelamientos y la cámara inquieta, no generan tantas chispas porque - como prueba de su importancia en su momento - la industria ya absorbió mucho de esto. Y no fue una tarea fácil rescatar todo el boom de 97, cuando el tema central eran las drogas puliendo una juventud desilusionada, porque ahora los personajes, así como sus intérpretes - preste atención a Ewen Bremner, que a veces roba el protagonismo de Ewan McGregor al mantenerse fidedigno a la figura enturbiada de siempre -, están más maduros. La famosa escena del buceo en el inodoro es revitalizada (spoiler alert!) en forma de suicidio esta vez, pero tal vez sea uno de los pocos puntos más ágiles de la peli. Ni siquiera el appeal del discurso "choose life" haciendo referencias ahora al vicio a la cultura digital tiene la misma fuerza y autenticidad de antes. Es una película con aliento, pero falta energía.

Sí, de hecho, es como reencontrarse con aquel viejo amigo. Y, por más que sientas un poquito de pena y constreñimiento por lo que se ha convertido ahora, en el fondo, en el fondo, te alegras, porque por él, ahora un ser no tan especial, te sentís menos fracasado y tal vez esta noche no necesites barbitúricos para dormir. O sí, porque de una forma u otra, al menos una lección que Trainspotting nos dejó es: todos somos adictos.

Director
Danny Boyle
Género
Drama
Año
2017
Origen
USA
Idioma Orignal
Inglés
Puntaje
7/10